lunes, 12 de julio de 2010


Sin pensar paseabas a través del tiempo

sin darte cuenta,

sin compañía alguna,

abandonada en la ciudad de las casas vacías.




Con los brazos al viento caminabas con prisa hacia tu meta,

con la fuerza de la esperanza más intensa,

con todos tus deseos, con tus pensamientos,

sonámbulos culpables de largas noches de insomnio

en las que se perdieron lecturas

de cuentos alguna vez redactados.


Páginas de celestial belleza escondida

en el devenir del tiempo.

Ese que hoy pasa lista a tus ilusiones entre imágenes hechas de frases

que luchan sin cuartel contra los molinos de los días de rutina.


Son las cosas mudas, el espíritu de tantas lecturas

las que te apuntan lo que escribes,

historias de vida inexistentes,

leyendas inexorablemente imaginadas

No meditarán las horas el porqué de esta ciudad vacía,

y las palabras pasarán ante otros ojos para ser leídas.

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