
Sin pensar paseabas a través del tiempo
sin darte cuenta,
sin compañía alguna,
abandonada en la ciudad de las casas vacías.
Con los brazos al viento caminabas con prisa hacia tu meta,
con la fuerza de la esperanza más intensa,
con todos tus deseos, con tus pensamientos,
sonámbulos culpables de largas noches de insomnio
en las que se perdieron lecturas
de cuentos alguna vez redactados.
Páginas de celestial belleza escondida
en el devenir del tiempo.
Ese que hoy pasa lista a tus ilusiones entre imágenes hechas de frases
que luchan sin cuartel contra los molinos de los días de rutina.
Son las cosas mudas, el espíritu de tantas lecturas
las que te apuntan lo que escribes,
historias de vida inexistentes,
leyendas inexorablemente imaginadas
No meditarán las horas el porqué de esta ciudad vacía,
y las palabras pasarán ante otros ojos para ser leídas.


